El horno caliente, listo para acoger una vez más otra bandeja repleta de cientos de motitas de colores, todas ellas colocadas una a una con mucha paciencia y delicadeza para así, después de largas semanas mezclando, cortando y agujereando, oir la alarma del horno y... ¡empezar con lo mejor!.
Sinceramente, esta es la parte más costosa, la fabricación de las cuentas, sobre todo por la paciencia y los dolores de espalda que requiere, pero a la vez es lo que hace que el resultado sea tan especial . =)
Cuando ves el acabado piensas... ¡mereció la pena!
;)
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